jueves, 7 de febrero de 2019

Descripción general

El cáncer de piel, que es el crecimiento anormal de células cutáneas, se suele manifestar con mayor frecuencia en la piel expuesta al sol. Sin embargo, este tipo de cáncer frecuente también puede aparecer en zonas de la piel que no suelen estar expuestas a la luz solar.
Existen tres tipos principales de cáncer de piel: carcinoma de células basales, carcinoma espinocelular y melanoma.
Puedes reducir el riesgo de padecer cáncer de piel al limitar o evitar la exposición a la radiación ultravioleta (UV). Revisar la piel en busca de cambios sospechosos puede ayudar a detectar el cáncer de piel en las etapas más tempranas. La detección temprana del cáncer de piel te brinda una mayor probabilidad de que el tratamiento oncológico sea exitoso.

Tipos


  1. Cáncer de piel no melanoma
  2. Carcinoma de células basales
  3. Carcinoma epidermoide de la piel
  4. Melanoma


  5. Dónde se presenta el cáncer de piel

    El cáncer de piel se manifiesta, principalmente, en las zonas de la piel que están expuestas al sol, como el cuero cabelludo, el rostro, los labios, las orejas, el cuello, el pecho, los brazos, las manos y, en las mujeres, las piernas. Sin embargo, también puede formarse en partes del cuerpo que rara vez se exponen a la luz del día, como las palmas, la zona debajo de las uñas de las manos o de los pies, y la zona genital.
    El cáncer de piel afecta a personas de todas las tonalidades de piel, incluso las de tez más oscura. Cuando el melanoma se presenta en personas con tonalidades de piel oscuras, es más probable que aparezca en zonas que no suelen estar expuestas al sol, como las palmas de las manos y las plantas de los pies.

    Signos y síntomas del carcinoma de células basales

    El carcinoma de células basales suele manifestarse en las zonas del cuerpo que están expuestas al sol, como el cuello o el rostro.
    El carcinoma de células basales se puede presentar como:
  • Un bulto perlado o de aspecto ceroso
  • Una lesión plana de color carne o marrón similar a una cicatriz

Signos y síntomas del carcinoma espinocelular

El carcinoma espinocelular se presenta con mayor frecuencia en las zonas del cuerpo que están expuestas al sol, como el rostro, las orejas y las manos. Las personas de tez más oscura son más propensas a presentar carcinoma espinocelular en las zonas que no suelen estar expuestas al sol.
El carcinoma espinocelular se puede presentar como:
  • Un nódulo firme de color rojo
  • Una lesión plana de superficie escamosa con costras

Signos y síntomas del melanoma

Los melanomas pueden formarse en cualquier parte del cuerpo, en zonas de la piel normales o en lunares que se vuelven cancerosos. En los hombres, suelen presentarse con mayor frecuencia en el rostro o en el tronco. En las mujeres, este tipo de cáncer se suele manifestar en la parte inferior de las piernas. Tanto en los hombres como en las mujeres, el melanoma puede presentarse en zonas de la piel que no estuvieron expuestas al sol.
El melanoma puede afectar a personas de cualquier tonalidad de piel. En las personas de tez más oscura, el melanoma tiende a presentarse en las palmas de las manos o las plantas de los pies, o debajo de las uñas de las manos o de los pies.
Los signos de melanoma comprenden los siguientes:
  • Un punto grande de color amarronado con pequeñas manchas más oscuras
  • Un lunar que cambia de color o tamaño, o que sangra
  • Una lesión pequeña con bordes irregulares y zonas de color rojo, blanco, azul o negro azulado
  • Lesiones oscuras en las palmas de las manos, las plantas de los pies, las puntas de los dedos de las manos o de los pies, o las membranas mucosas que revisten la boca, la nariz, la vagina o el ano

Ilustración del melanoma Causas

El cáncer de piel ocurre cuando se producen errores (mutaciones) en el ADN de las células cutáneas. Las mutaciones provocan que las células crezcan fuera de control y formen una masa de células cancerosas.

Células afectadas por el cáncer de piel

El cáncer de piel se origina en la capa superior de la piel: la epidermis. La epidermis es una capa delgada que proporciona un recubrimiento protector de células cutáneas que el cuerpo recambia de forma continua. La epidermis contiene tres tipos principales de células:
  • Células escamosas, que se encuentran justo debajo de la superficie exterior y funcionan como revestimiento interno de la piel.
  • Células basales, que producen nuevas células cutáneas y se encuentran debajo de las células escamosas.
  • Melanocitos, que producen melanina, el pigmento que le da a la piel su color normal, y se encuentran en la parte inferior de la epidermis. Los melanocitos producen más melanina cuando estás expuesto al sol para ayudar a proteger las capas más profundas de la piel.
La zona en la que se origine el cáncer de piel determina su tipo y las opciones de tratamiento.

Prevención

Se pueden evitar la mayoría de los tipos de cáncer de piel. Para protegerte, sigue estos consejos de prevención del cáncer de piel:


  • Evita el sol durante el mediodía. Para muchas personas en Norteamérica, los rayos solares son más fuertes entre las 10 a. m. y las 4 p. m. Programa actividades al aire libre para otros momentos del día, incluso en invierno o cuando el cielo esté nublado.
    Durante todo el año absorbes radiación UV, y las nubes ofrecen poca protección contra los rayos nocivos. Evitar el sol cuando esté más fuerte ayuda a evitar las quemaduras solares y el bronceado que causan daños en la piel y aumentan el riesgo de contraer cáncer de piel. La exposición solar acumulada con el tiempo también puede causar cáncer de piel.
  • Usa protector solar todo el año. Los filtros solares no filtran toda la radiación UV perjudicial, especialmente la radiación que puede provocar un melanoma. Pero desempeñan un papel importante en un programa general de protección solar.
    Utiliza un protector solar de amplio espectro que tenga un factor de protección solar de, al menos, 15. Aplícate el protector solar en forma abundante y vuelve a aplicártelo cada dos horas o más seguido si nadas o sudas. Usa una cantidad abundante de protector solar en toda la piel expuesta, incluidos los labios, la punta de las orejas y el dorso de las manos y el cuello.
  • Usa ropa de protección. Los protectores solares no brindan una protección completa contra los rayos UV. Por lo tanto, cubre la piel con prendas oscuras y de tejido ajustado que protejan los brazos y las piernas, y un sombrero de ala ancha, que brinda más protección que una gorra de béisbol o una visera.
    Algunas empresas también venden ropa fotoprotectora. El dermatólogo puede recomendar una marca adecuada.
    No olvides las gafas de sol. Compra las que bloqueen ambos tipos de radiación UV: los rayos UVA y UVB.
  • Evita las camas solares. Las luces utilizadas en las camas solares emiten radiación UV y pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel.
  • Ten en cuenta los medicamentos que producen sensibilidad al sol. Algunos medicamentos recetados y de venta libre de uso frecuente, entre ellos los antibióticos, pueden volver la piel más sensible a la luz solar.
    Pregúntale al médico o farmacéutico sobre los efectos secundarios de cualquier medicamento que tomes. Si aumentan tu sensibilidad a la luz solar, toma precauciones adicionales para evitar la exposición a luz del sol a fin de proteger la piel.
  • Controla la piel regularmente e informa los cambios a tu médico. Examínate la piel cada tanto en busca de nuevos crecimientos o cambios en los lunares, pecas, bultos y marcas de nacimiento existentes.
    Con la ayuda de espejos, revisa el rostro, cuello, las orejas y el cuero cabelludo. Examina el tórax, el tronco y la parte superior e interior de los brazos y manos. Examina tanto la parte frontal como posterior de las piernas y los pies, las plantas de los pies y los espacios entre los dedos. Revisa también la zona genital y entre los glúteos.